El Galeón de Manila

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El Galeón de Manila o Nao de la China fue la primera ruta que navegó por el Pacífico para enlazar a Asia con América. A través de esta ruta y tras haber colonizado Filipinas, España tenía control sobre el comercio durante casi tres siglos, uniendo a Sevilla, Filipinas y México.

En el siglo XVI, la navegación todavía dependía de los vientos y las corrientes marinas. Las dos grandes potencias marítimas de la época, Portugal y España, se dieron a la tarea de explorar las tierras que aún les eran desconocidas, para ampliar su acceso al mercado de China, India, Japón y Siam. Se dividieron el control por hemisferios, Portugal haciéndose cargo de Brasil, las rutas africanas y el Océano Índico en dirección Sur-Este; mientras España navegaba por el Atlántico Norte y el Pacífico, en dirección Oeste.

El interés de participar en el comercio oriental surgió por el interés de sus muy codiciadas mercancías, por ser escasas o inexistentes en otras partes del planeta, como las especies, sedas y marfiles. Para España era de suma importancia tener comunicación y transportación constante con América, no sólo para comerciar estos artículos, sino también por sus ambiciones religiosas y militares.

Tras el descubrimiento de la corriente Kuro-Siwo, se comprobó que era posible salir de y volver a las costas de Filipinas, un imperativo en aquella época en la que navegar con éxito dependía de los caprichos de la naturaleza.

El primer barco español en navegar esta ruta zarpó en 1565, sellando el destino de Filipinas durante los siguientes tres siglos; la fuerza con la que España aseguró su dominio sobre esta tierra respondió a un ambicioso interés comercial. Durante todo el año se almacenaban las mercancías asiáticas en el Parián de los Sangleyes, desde donde embarcaba el famoso Galeón de Manila. Un acontecimiento anual que envolvía a toda ciudad.

La aventura para el general, los soldados y civiles que tripulaban este enorme barco comenzaba en julio para aprovechar la dirección del viento y las corrientes marinas; concluía varios meses después, a su retorno en otoño, transportando entre 500 y 1,500 toneladas del preciado tesoro.

El Galeón de Manila siempre arribaba a Acapulco, el principal puerto de México durante la época colonial, llevando plata de México para vender en Asia.

El viaje duraba cinco meses de ida y cuatro de regreso, exponiendo a los tripulantes a enfermedades como el escorbuto, tifones asiáticos y tormentas del Pacífico.

La ruta habitual salía de Manila surcando las islas Filipinas, hasta el puerto de San Jacinto, donde se abastecían de víveres antes de aventurarse en el océano. Pasaban el estrecho de San Bernardino rumbo a las islas Marianas desde donde navegaban aprovechando las corrientes favorables hacia el este, luego bajando por la costa de California hasta anclar en Acapulco.

Las áreas alrededor del archipiélago filipino hervían de piratas chinos, japoneses y malayos, mientras en el resto del Pacífico los esperaban piratas holandeses e ingleses. Holanda invirtió enormemente en tratar de arrancar esta ruta de los españoles, por lo que intentó apoderarse de Macao en 1622 a través de una flota de tres barcos y 1,300 soldados pero una guarnición portuguesa y dos compañías españolas lograron defenderla.

Las preciadas mercancías eran blanco fácil de la codicia de los piratas, aunque no dañaron mucho al Galeón de Manila debido a que el océano Pacífico era de mucho más difícil acceso que el Caribe. Se registró que en sus 250 años de historia, sólo cayeron cuatro veces en manos de piratas. Los piratas más famosos que atacaban esta ruta eran Francis Drake, Thomas Cavendish, Oliver Van Noort y Joris van Spilbergen.

En 1577, el pirata Francis Drake recibió órdenes de la reina Isabel de capturar los galeones españoles y encontrar un paso en el norte entre los océanos Pacífico y Atlántico. En 1709, el pirata Rogers capturó en Cabo San Lucas al galeón Nuestra Señora de la Encarnación pero la defensa española logró resistir, llegando a puerto de Acapulco con sólo ocho muertos y algunos heridos.

Los colonizadores de Perú desearon participar en este gran intercambio comercial, por lo que organizaron su propio sistema de navegación hacia México pero descubrieron que podían ir comerciando sus propias mercancías a lo largo del trayecto por las costas del continente, por lo que al puerto de Acapulco sólo llegaban los restos, lo que causó que España enfureciera e intentara detener este tráfico. Sin embargo, el furor del Galeón de Manila abrió nuevas formas de intercambiar las riquezas de toda América.

Las embarcaciones originales eran las naos utilizadas para los viajes de exploración y los primeros viajes del Galeón de Manila, pero pronto fueron desplazadas por galeones con mucha más capacidad de carga y de capacidad defensiva, pudiendo tener a bordo hasta 50 cañones. El último galeón de esta ruta se construyó en 1718.

El Galeón de Manila dejó de circular en 1820, cuando México cerró el flujo comercial tras su independencia y España sólo mantuvo su control sobre Filipinas hasta 1898. Muchas otras naciones continuaron surcando el Pacífico gracias a las técnicas y rutas descubiertas por los galeones de vela españoles.


Artículo Producido por el Equipo Editorial Explorando México.
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Photo: IUFM de Paris