Carlos Monsiváis, La Conciencia Crítica de México

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Carlos Monsiváis nació en la ciudad de México el 4 de mayo de 1938 y fue un gran escritor, ensayista y cronista del México actual, desde muy joven se convirtió en una de las voces más importantes de la cultura hispánica colaborando en suplementos culturales, de igual forma participo en radio, televisión e innumerables mesas de debate; lo que poco a poco lo convirtió en una celebridad del mundo cultural de México. Haciendo así que fuera reconocible casi para cualquiera en la calle, pues muchos decían era “el sabio del pueblo”.

No toleraba la injusticia y la impunidad del poder en cualquiera de sus formas, el era muy crítico y muy rudo contra esas manifestaciones autoritarias de diversos representantes del poder empresarial, político, intelectual e incluso del eclesiástico. Así todos aquellos que se querían sentir con una superioridad moral y condenaban diversos estilos de vida o actitudes, encontraban observaciones y críticas por su parte. Su convicción en sus principios morales era tal al punto de que nunca fue a Cuba pese a la multitud de invitaciones oficiales que tubo de visitar el país.
Otros aspectos sectores que encontraron oposición en su persona fueron la tauromaquia y la penalización del aborto. Peor nada le inspiraba más horror que la demagogia de los gobernantes.

Uno de sus mejores papeles fue como difusor de la cultura mexicana, tanto la de las clases populares como de la alta cultura. De hecho de acuerdo a el mismo esperaba que estas no consideraran a la otra como opuesta sino como parte de la misma y él deseaba ser reconocido como una amalgama de Ringo Starr (legendario baterista de los beteles) y Albert Camus (dramaturgo y filosofo francés).

Estudio en la escuela de economía y facultad de filosofía y letras en la universidad autónoma de México y fue estudiante de teología en el seminario teológico presbiteriano de México. Su amplia obra a pesar de tener más de cincuenta libros, se encuentra principalmente en artículos de revistas, periódicos y complementos culturales, lo cual hace difícil coleccionarla o incluso seguirle la pista. Eso sí, el elemento predominante en todos sus escritos es el humor irónico y la parodia, siempre sin aire de burla sino de diversión y crítica constructiva.

Era un estudiante permanente de las actitudes y forma de vida de vida del mexicano en su pasado y presente, para de esta forma alcanzar un mejor (que no ideal) futuro. Manifestaba un gran interés en lo héroes del pueblo como Cantinflas, el Santo y Pedro Infante.

Los reconocimientos que otorgados al escritor fueron varios, entre ellos podemos citar el premio Mazatlán, el premio anagrama de ensayo, el de literatura latinoamericana y del Caribe: Juan Rulfo, el nacional de periodismo, el príncipe Claus, la medalla Gabriela Mistral, el premio Xavier Villaurrutia, un doctorado honoris causa de la universidad de Arizona y de la de san Luis Potosí, la medalla de oro de bellas artes y el premio Fil de literatura de Guadalajara.

Sobre sus obras podemos afirmar que, gracias a su capacidad de síntesis y análisis abarco varios temas, política, cultura popular y en general los aspectos que influían en el pueblo. Destacan Amor perdido, de que se ríe el licenciado, los rituales del caos, escenas de pudor y liviandad, nuevo catecismo para indios remisos, lo marginal en el centro y los 1000 y un velorios.
Ya sobre sus gustos personales podemos decir sin temor que era un gran cinéfilo, amante de los gatos, de la música popular y de la sobriedad en su persona.

Murió de fibrosis pulmonar el 19 de Junio del presente 2010, tras haber estado internado por meses en el instituto nacional de ciencias médicas y nutrición; la enfermedad le había ocasionado una falla respiratoria. Después de su fallecimiento fue objeto de homenajes en bellas artes (donde se le hicieron guardia a sus restos) y en el teatro de la ciudad. Fue en el teatro de la ciudad donde su amiga Elena Ponitowska dijo: ¡¿Que va a hacer México sin ti Monsi, que vamos a hacer todos sin ti?! Refiriéndose a que el intelectual era una voz contra la injusticia y la demagogia.

Finalmente no podemos dejar de hacer referencia al museo del Estanquillo, este alberga como principal componente de su exposición las colecciones del escritor. Estas son un total de más de 12,000 piezas. Fue el mismo Carlos el que dio nombre al espacio, dado que habría gran gama de artículos. Está ubicado en el centro histórico en el edificio la Esmeralda, a dos cuadras del zócalo. Y es en ese mismo lugar donde descansan sus cenizas.

No cabe duda que México perdió bastante al desaparecer su figura, pero debemos hacer lo posible por perpetuar su idealismo.

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